¿Qué es el deporte inclusivo?

Los beneficios del deporte inclusivo en personas con discapacidad

El deporte, en general, tiene múltiples beneficios, tanto a nivel físico como psicológico, y en el caso de las personas con discapacidad todavía se suman otros valores como la integración social y los procesos de rehabilitación.

El deporte, en este sentido, es una gran herramienta de inclusión social para las personas con discapacidad, ya que conlleva una integración positiva en la comunidad y hace que se produzca una gran aceptación y facilitación social, además de aportar una función educativa y un intercambio de relaciones con la comunidad. (Campos et al., s.d.).

El deporte inclusivo es clave para la mejora del estado físico y emocional de las personas con discapacidad,y a través de su práctica se promueve la socialización, la interacción, el trabajo en equipo, la resolución de conflictos y el control de las impulsividades.

En definitiva, el deporte mejora notablemente la calidad de vida de las personas que lo practican, y es por eso que cada vez son más las que deciden iniciarse en alguna actividad física (Muñoz et al. ,2017).

Valorando siempre los beneficios que aporta la práctica deportiva en personas con diversidad funcional se hace relevante la necesidad de impulsar proyectos e iniciativas para poder promover el deporte como herramienta inclusiva, teniendo en cuenta que se considera un gran instrumento para el desarrollo integral de los participantes y su consiguiente cohesión y participación social. Hay que partir de las individualidades de las personas, de sus características, intereses y potencialidades, considerando sus necesidades y utilizando los recursos que ofrece el entorno.

También hace falta buscar los apoyos institucionales necesarios para poder mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad a través del deporte. Y desde un abordaje integral, con planteamientos que superen la realidad actual de la sociedad, teniendo en cuenta que las personas con discapacidad se siguen encontrando barreras en su acceso al deporte (Muñoz et al., 2017).

Deporte inclusivo o deporte adaptado

Cuando lo que se busca es dar respuesta a la diversidad desde una vertiente deportiva podemos diferenciar entre dos grandes categorías: el deporte adaptado y el deporte inclusivo. En términos generales, nos referimos a deporte adaptado cuando las personas que lo realizan presentan alguna discapacidad que les imposibilita realizar un deporte normalizado, y ésta es compartida por todo el grupo de personas participantes. También nos referimos al deporte adaptado cuando este presenta modificaciones que se ajustan a las características o necesidades de los participantes para facilitar lo que sería su práctica, tanto a nivel estructural como de metodología. (Vaíllo , 2014).

En cambio, el deporte inclusivo se refiere a una tipología que engloba una amplia diversidad de características en las personas que lo practican, incluyendo participantes con o sin ningún tipo de discapacidad, compartiendo el mismo espacio, materiales y actividades. Tal y como establece el Artículo 31 de la Convención de la Organización de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad, tanto los niños/as como los adultos con algún tipo de discapacidad tienen el derecho de poder acceder a actividades de ocio y deporte en entornos inclusivos (ONU, 2006).

En este punto, se debería hacer una reflexión profunda sobre si el deporte adaptado es facilitador de contextos inclusivos o si, por el contrario, participa en generar y reproducir situaciones de exclusión social por parte de un grupo de personas que realizan una actividad diferente y separada del resto. Aun con el argumento que se busca la forma de adaptar las condiciones por su bienestar y participación, realmente alejan a este colectivo de una inclusión real dentro de su comunidad.

Teniendo en cuenta que la práctica deportiva de las personas con y sin discapacidad permite la comprensión mutua y ayuda a una óptima integración social de las personas con discapacidad, se hace necesario apostar por propuestas que promuevan la interacción y socialización de niños/as con capacidades diversas, con el objetivo de poder participar en hacer de esta sociedad un espacio más inclusivo. La inclusión social, en este caso, se utiliza como un proceso que facilita que las personas en riesgo de exclusión social aumenten sus oportunidades y recursos necesarios para poder así participar plenamente y con calidad de vida en las diferentes esferas de la sociedad, (Vaíllo, 2014).

Además, cuando se aborda desde el ámbito económico, relacional y social, la inclusión ayuda a aumentar la cohesión social de los individuos, asegurándose que todos los niños/as puedan acceder a los mismos derechos y oportunidades. El deporte inclusivo promueve su empoderamiento, su participación activa y autodeterminación y, por tanto, dando como respuesta un equilibrio integral en su bienestar físico y emocional.

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